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La Economía Solidaria con la Huelga del 8M
marzo 8, 2019
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8 de Marzo 2019

El 8M del pasado año el movimiento feminista daba un nuevo y certero paso estratégico: convertir en huelga el 8M, jornada de actividades donde el movimiento feminista viene reivindicando la igualdad de oportunidades desde 1909, fecha en la que por primera vez se convocaba este día, precisamente en recuerdo a la huelga que mantuvieron un año antes las trabajadoras del textil en Chicago y Nueva York. Esta llamada a la huelga general de 2018 fue un punto de inflexión para el feminismo del Estado español y otros lugares del mundo (más de 170 países la secundaron), celebrándose por primera vez no sólo a una huelga general de trabajo, sino también a la huelga estudiantil, de cuidados y de consumo, un avance respecto al primer paro internacional que promovieron las compañeras argentinas el año anterior, bajo el grito de “Ni una menos, vivas nos queremos”.

Y, “como si nosotras paramos, se para el mundo”, tras el éxito y desborde de aquellas movilizaciones, el 8M vuelve a la carga, reintentándose e incorporando nuevos ámbitos: como la violencia o la lucha antitrracista. Reas red de redes se suma a las movilizaciones del 8M en todos el Estado, invitando a sus entidades y al resto de ciudadanía a secundarlas y sumarse a las propuestas del movimiento feminista en este día de Huelga. Y, con objeto de contribuir al debate colectivo impulsado por el movimiento feminista, del que nos consideramos parte y con el que venimos interlocutando desde hace tiempo, compartimos algunas ideas y reflexiones sobre esta huelga y sus dimensiones laboral, de cuidados y de consumo, cuestiones que no le son ajenas a la economía solidaria sino que por el contrario, atañen de manera directa a sus principales postulados y prácticas.

Otro trabajo y otra organización de los cuidados son posible

El trabajo es uno de los seis principios de la carta de la ESS, espina dorsal de la red y el movimiento, y que entendemos como elemento clave en la calidad de vida de las personas, de la comunidad y de las relaciones económicas entre la ciudadanía y los pueblos, con la pretensión de recuperar la dimensión humana, social, política, económica y cultural del trabajo. Desde este prisma, el trabajo se entiende como una actividad que debe permitir el desarrollo de las capacidades de las personas y dirigirse hacia la producción de bienes y servicios destinados a satisfacer las verdaderas necesidades de la población, entendiendo el trabajo como mucho más que un empleo o una ocupación remunerada. En este punto se produce un claro cruce con la economía feminista (EF), donde el análisis sobre el trabajo ha sido también un elemento clave desde sus inicios. Para la EF, el concepto de trabajo engloba todas las actividades humanas que sostienen la vida y no sólo aquellas que se realizan a cambio de unos ingresos y mediadas por el mercado capitalista. Por eso no es de extrañar que una de las primeras aportaciones de la EF se haya centrado en visibilizar y valorizar el trabajo doméstico.

A hora de realizar análisis económico, no sólo hemos de tener en cuenta el mercado (y de manera subsidiaria el Estado), como nos propone la economía ortodoxa, sino también los hogares y las redes sociales comunitarias, pues son muchos más los agentes que intervienen en esa generación de bienes y servicios necesarios para una buena vida. Es más, la labor de los hogares resulta clave para ello, pues son quienes organizan la distribución de estos recursos y realizan los ajustes necesarios para garantizar la vida y que se proporcionen los cuidados necesarios, incluidos los elementos más emocionales que no pueden ser obtenidos en el mercado. Y dentro de los hogares son las mujeres las que venimos proporcionando esos cuidados invisibles pero imprescindibles para el sostenimiento de la vida en nuestra economía.

Desde las teorías feministas se remarca la necesidad de entender la interacción entre estos espacios para comprender los procesos mediante los cuales generamos y distribuimos los recursos para la vida, al tiempo que se visibiliza la necesidad de identificar las relaciones de poder. Esta reconceptualización supone poner de relevancia la importancia del trabajo de cuidados así como sacar a la luz la vulnerabilidad y la interdependencia de todas las personas, visibilizándolos como somos seres necesitadas por tanto de cuidados. Por todo ello, resulta tan clave incorporar al enfoque más clásico de huelga laboral la dimensión de huelga de los cuidados, en un intento de romper con esa falsa dicotomía entre lo productivo y reproductivo tan presente en este sistema capitalista y patriarcal.

Esta ruptura es, no en vano, uno de los retos a los que nos enfrentamos desde la ESS como movimiento, y que tiene que ver con ser herederas de esa visión dicotómica de la vida de este sistema. En este sentido, encontramos en nuestras prácticas cierta lectura muy productivista de la ESS, como ocurre, por ejemplo, en proyectos como el Mercado Social que, si bien es muy potente respecto su articulación de la esfera más productiva, no suele abordar la más reproductiva en su discurso y, muchas veces, ni se tiene en cuenta a nivel operativo. Hay que reconocer, no obstante, que en los últimos años este elemento se ha empezado a trabajar, y se han dado avances importantes en nuestra concepción del Mercado Social y en su puesta en práctica. También son reseñables las aportaciones de experiencias de la ESS que están generando propuestas desmonetizadas, tratando de desmercantilizar la economía y generando espacios donde resolver necesidades sin el uso de dinero, lo que está contribuyendo a descentrar el dinero de nuestras vidas y poner las necesidades de las personas y los territorios en el centro analítico y de toma de decisiones.

Un elemento estratégico es promover procesos de transformación de nuestras organizaciones desde la perspectiva feminista. Estamos en un momento de urgencia y oportunidad para el desarrollo de estos procesos de construcción organizacional donde la igualdad de género sea una práctica real. La situación actual de crisis sistémica está haciendo que se tambaleen muchos de los principios sobre los que se asentaban nuestras sociedades, economías y formas de gobierno. Ante esto, las organizaciones que luchamos por erradicar las desigualdades y los sistemas de opresión que las generan, somos cada vez más conscientes de que no podremos transformarlo el sistema de raíz con organizaciones viejas, construidas sobre desigualdades y reproductoras de relaciones de poder de género. Las formas de militar/participar, de entender la división entre empleo y trabajo y las lógicas patriarcales que atraviesan nuestras organizaciones deben de ser cuestionadas y transformadas. En la ESS existen multitud de iniciativas y prácticas que están ensayando otras formas de hacer, de distribuir el poder y de ejercer el liderazgo, tratando de romper la relación jerárquica que existe entre lo racional-estratégico y lo relacional-emocional, etc. que están realizando aportaciones muy importantes a la construcción de una sociedad no sexista ni patriarcal.

Por un consumo que no nos consuma

El consumismo es uno de los ejes que vertebran al sistema capitalista actual, un consumo irracional, irresponsable e insostenible basado en la creación de necesidades ficticias que está llevando al agotamiento de los recursos finitos del planeta. Pero además del expolio de recursos naturales, este sistema de producción voraz se sirve de la explotación laboral de mujeres y niñas en los llamados países del sur, mano de obra muchas veces casi esclava de la que el capital extrae toda su plusvalía para producir productos consumidos en países del norte global como el nuestro. De este modo, el cuerpo de mujeres y niñas se convierten en un producto más que se explota y vende al servicio de la acumulación de riqueza y que es posible gracias a la desigualdad de género que impera a nivel mundial.

La lucha tiene que ir, por tanto, dirigida a cambiar estos modelos en los que se expolian los recursos de otros países y se abaratan los costes de producción a través de la explotación laboral, motivo por el que una huelga de consumo, como la que propone el 8M, es clave para exigir que este sistema vaya hacia un modelo que provea de condiciones dignas a las personas trabajadoras y que no siga reproduciendo el clasismo y el racismo entre otras desigualdades. Nuestro carro de la compra es un carro de combate, porque con nuestra acción de (no) consumir podemos fomentar este sistema o apoyar otras alternativas. Desde esta mirada, se cuestiona la huella ecológica, los derechos humanos y laborales, la salud de las personas, el sector empresarial y sus prácticas comerciales abusivas con determinados países, con la perspectiva feminista como eje del análisis de todas estas cuestiones. De este modo, reflexionar sobre estas desigualdades implica a su vez provocar un cambio hacia la transformación del modelo a través de una acción cotidiana como es la compra y en favor de un consumo consciente, inclusivo y feminista

Esta práctica se sustenta, además, en una serie de roles y estereotipos de género que, a través de su gran aliado: la publicidad, sostiene modelos de producción basados en la explotación laboral y la cosificación de las mujeres. El capitalismo y el patriarcado nutren todo un sistema de opresiones que se interrelacionan entre sí: raza, clase, diversidad sexual…

El patriarcado nos marca a las mujeres cómo debemos actuar, vestir, sentir y pensar y difundiendo un prototipo de belleza normativo, todo lo que se salga de lo establecido, está estigmatizado y pierde valor. En la moda se sigue reproduciendo a la mujer como un objeto, cosificando a los cuerpos, la publicidad intenta vendernos como un objeto sexual y de consumo y el neoliberalismo se vale de este mecanismo para mercantilizar nuestros cuerpos.

Además, el sistema patriarcal ha invisibilizado las labores de cuidados, relegándolas al espacio privado y asignando a las mujeres el rol de proveedoras de estas tareas desde que nacemos. Desde pequeñas nos educan para ejercer los roles mediante juegos, nos enseñan a limpiar, cocinar y comprar para nuestras familias. Este 8M decimos que “NO” a un consumo que fomenta los estereotipos y roles de género, decimos que no a la sobrecarga de tareas y a las dobles y triples jornadas.

Es necesario crear alternativas al consumo desaforado y masivo de “usar y tirar” que se extiende desde los objetos materiales hasta el cuerpo de las personas. Bajo una óptica feminista del consumo, es necesaria una reflexión crítica del consumismo actual y del concepto de economía asociado a éste que se maneja desde esferas de poder y opresión. La huelga de consumo del 8M es una gran oportunidad para repensar nuestras prácticas de consumo y ensayar alternativas. Quizás el pasado año fue la vertiente de la huelga con menos impacto y visibilidad, también por el gran éxito que tuvieron los otras convocatorias, sobre todo la laboral y estudiantil (la de cuidados es más difícil de medir en términos generales). Se debe en gran parte a la falta de experiencia y referentes en prácticas y acciones concretas que vayan más allá del Día sin compras, el Día sin sin coches o sin humo. Pero también es cierto que en 2018 hubo un importante apoyo de grupos de hombres que organizaron el avituallamiento, y que se encargaron de preparar las comidas populares en los puntos de encuentro en los barrios. Y, además de estos puntos de comida populares, para el 2019 hay propuestas de acciones para la huelga de consumo como la promoción del uso de la bicicleta como medio de transporte (incluso organizándonos en bicipiquetes) o la incorporación de eslóganes y otros materiales que denuncien la sobrexplotación del cuerpo de la mujer, la tasa rosa, entre otras.

Para reflexionar sobre esto y avanzar hacia la transformación del modelo, la Economía Solidaria para este 8M. Porque queremos una Economía que promueva un consumo inclusivo, consciente y responsable que pongan los Cuidados en el Centro y tenga la vida como eje de la actividad económica.

Porque la Economía Solidaria será feminista o no será, ¡Nosotras nos plantamos!

Comisión de Feminismos de REAS red de redes
Publicado en Píkara Magazine (06-03-2019)

Cómo hablar de las sociedades que queremos en Europa – nueva guía
Europe we want

Hola!

Creemos que hay un apetito por el cambio, y que encontrar nuevas narrativas es una pieza importante del rompecabezas.

Nos complace compartir con ustedes una nueva guía sobre las de formas de hablar sobre las sociedades democráticas sostenibles, equitativas, inclusivas y democráticas que queremos en Europa.

Esta guía ha sido elaborada por un conjunto de grupos de la sociedad civil y de sindicatos comprometidos con la construcción de mejores sociedades en Europa. Resume los resultados de una colaboración de seis meses que incluye grupos focales en cinco países con el objetivo de encontrar nuevas narrativas esperanzadoras, y hace estas recomendaciones básicas:  
– Crear conversaciones.
– Acercar Europa a los ciudadanos y a sus comunidades.
– Equilibrar la urgencia con la esperanza.
– Liderar con fuerte empatía y valores de igualdad.
– Fomentar la participación y hacer hincapié en el poder que tiene la gente para cambiar las cosas, pero, en la medida de lo posible, hacer hincapié en la motivación empática que hay detrás de la movilización.
– Ser cauteloso al hablar de la necesidad de una “mayor participación”, puede llevar rápidamente a asociaciones negativas con fracasos democráticos y el ascenso de la extrema derecha.
– Utilizar imágenes constructivas para ayudar a hablar sobre la comunidad, la cooperación y el apoyo.
– Tener cuidado con la dificultad de reformular, por ejemplo, cuando hablamos de “fronteras abiertas”, la gente sigue oyendo “fronteras”.
– Utilizar ejemplos concretos y esperanzadores que signifiquen sociedades europeas más solidarias e igualitarias.

Lea las conclusiones y recomendaciones completas en: www.foeeurope.org/how-to-talk-about-the-societies-we-want-in-Europe

Nuestras recomendaciones van dirigidas a activistas, comunicadores y a todos aquellxs que quieran crear oportunidades para que lxs ciudadanxs tengan conversaciones sobre el tipo de Europa en la que quieren vivir. Esperamos que los utilice y los transmita.
Estaremos encantadxs de recibir sus comentarios y de conocer otros esfuerzos para inspirar conversaciones más esperanzadoras sobre las sociedades que queremos. Puede ponerse en contacto con nosotros en new.narratives@protonmail.com

Con esperanza

Francesca Gater, Amigos de la Tierra Europa

En nombre de CONCORD – Confederación Europea de ONG para la Ayuda y el Desarrollo, Oficina de Defensa del Comercio Justo, Confederación Europea de Sindicatos, Lobby Europeo de Mujeres, Foro Europeo de la Juventud, RIPESS EU-Solidarity Economy Europe, WeMove.eu y Centro de Investigación de Interés Público.

Las monedas ciudadanas fortalecen las cadenas de producción/distribución agrícolas
febrero 15, 2019
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por Antonin Calderón y Jean Rossiaud (Moneda Leman / APRES-GE en colaboración con Gaëlle Bigler (FRACP / URGENCI)

Este es el tercer número de la serie que iniciamos en octubre sobre el tema de las “monedas locales”, después de una presentación general de las ventajas y desafíos de las monedas locales a través del ejemplo de la moneda local Lemán (enlace Internet) (octubre de 2018) y de las vías de colaboración y sinergias entre las monedas locales y los alimentos sostenibles (diciembre de 2018), proponemos hoy reflexionar en términos de cadenas de producción/distribución para los diferentes tipos de productos agrícolas, y a partir de la experiencia de Ginebra: de la semilla a la producción, de la producción a la transformación, de la transformación a la distribución, de la distribución al consumo. Los cinco sectores agrícolas clave en los que el Leman y la Cámara de la Economía Social y Solidaria (APRES-GE) están trabajando actualmente son los siguientes:

  • Cerveza: del lúpulo a la pinta
  • Verduras: de la horquilla al tenedor
  • Pan: de la semilla al pan
  • Madera: del árbol a la leña
  • El vino: de la cepa a la copa

Cada cadena de producción/distribuición presenta sus propias particularidades, y cada actor – cada eslabón de la cadena – su propia realidad y desafíos. Por eso es particularmente interesante reunir a los diferentes actores de un sector en torno a una mesa, con el fin de reflexionar juntos sobre los flujos de valor actuales y potenciales, y los flujos de caja resultantes. Por lo general, muchos agentes económicos no tienen tiempo para dar este paso atrás. La moneda local ofrece a los productores una gran oportunidad para fortalecer los vínculos entre ellos, y entre ellos y los consumidores, y así fortalecer la economía local frente a la competencia de los mercados globalizados. El servicio prestado por la moneda local es la “facilitación económica”: es una forma de intermediación que permite a los productores elegir mejor a sus proveedores locales y, en caso de sobreproducción, vender existencias en la comunidad de pago.

El sector cervecero: del lúpulo a la pinta

Tomemos el ejemplo de la cadena de la cerveza para ilustrar lo que estamos diciendo. El desarrollo de las cervecerías artesanales se encuentra actualmente en plena expansión y su funcionamiento es fácilmente modelable. Los principales eslabones de esta cadena son: agricultores, malteros, cervecerías, distribuidores, así como bares, restaurantes o tiendas de comestibles. El diagrama siguiente ilustra esto.

Si todavía no lo sabe, debe saber que el 90% de la cerveza está compuesta de agua, que se utiliza como base para la adición de malta, lúpulo y luego levadura. A esto se le pueden añadir ingredientes adicionales, como café, fruta, especias u otros condimentos o hierbas.

Los agricultores (1) cultivan los cereales, que serán transformados en malta por la maltería (2). Al mismo tiempo, el lúpulo (2”), una planta trepadora, debe ser cultivado y sus flores cosechadas y secadas; la levadura (2”) debe ser producida, generalmente en un laboratorio.

Estos tres ingredientes son utilizados por las cervecerías artesanales (3), con agua, para la producción de cerveza. También se necesitan otros productos para producir cerveza, como botellas, cápsulas, etiquetas, pegamento y, por supuesto, agua. Estos productos se consideran secundarios en la cadena de producción de cerveza, aunque obviamente son necesarios. Cada vez más a menudo, las cervecerías recogen sus botellas, a través de un sistema de depósito, y las reutilizan.

A continuación, los distribuidores (4) se encargan del transporte de las bebidas producidas en bares, restaurantes y los almacenes (5), donde se venden para el consumo, y en particular a los empleados (6) de las distintas empresas del sector cervecero. De hecho, algunos de los consumidores de cerveza trabajan en el sector.

También debería integrarse una nueva actividad en este sector cervecero: la producción de champiñones (4′). Trabajan con cervecerías, recuperando la malta usada (granos usados) y utilizándola como sustrato sobre el que crecerán los hongos (especialmente el shiitake y los hongos ostra). Actualmente se está estudiando la recuperación del sustrato para su uso como embalaje protector, por sus propiedades de ligereza y absorción de impactos.

Todos estos actores también tienen costes de locales, energía, maquinaria de producción y transporte, TI, impresión y administración. Esto es lo que llamamos la red secundaria de proveedores.

El siguiente diagrama resume la red primaria del sector cervecero, modelando los flujos de bienes/servicios, así como los flujos de efectivo que permiten estos intercambios.

La relación económica

La moneda local es sobre todo una herramienta para establecer vínculos económicos entre los actores de un sector. Si bien las partes interesadas están convencidas del valor de crear una economía local fuerte, no siempre tienen el tiempo, la energía o incluso los conocimientos para analizar todos los flujos actuales y potenciales en su propio sector económico. Presionados por las limitaciones económicas a corto plazo y la falta de liquidez, suelen ser lo más rápidos y baratos posible, mientras que su interés económico real a medio o largo plazo sería favorecer un enfoque concertado y solidario, por ejemplo, en un sistema de crédito mancomunado.

Trabajar en su propia moneda local anima a los agentes económicos a ser conscientes de las especificidades y de las diferentes limitaciones del sector y pone a todos en contacto comercial con sus proveedores y clientes potenciales: el agricultor con la maltería, la maltería con las cervecerías, los distribuidores con las cervecerías, y los bares, restaurantes y tiendas de comestibles con los distribuidores.

Lo que está en juego no es sólo económico y ecológico. Ciertamente, permite aumentar los volúmenes de actividad de cada individuo y las riquezas producidas en el territorio; y el desarrollo de este territorio, en cortocircuitos, refuerza la resistencia económica y la sostenibilidad ecológica (reducción de las emisiones de CO2). A nivel social y político, la red económica así creada rompe el aislamiento de cada actor y es el tejido social el que se fortalece. Juntos, será más fácil defender sus intereses colectivos y convertirse en partes interesadas en las políticas públicas para promover la agricultura local.

Liquidez monetaria para los sectores

El sistema de crédito mancomunado ofrecido por una moneda local complementaria como el Lemán en la región del Lago Lemán proporciona una liquidez significativa a las cadenas de producción/distribuición. De hecho, a cada actor se le concede una línea de crédito operativa (actualmente entre 1.000.- y 20.000.- LEM, dependiendo de su tamaño) que puede ser utilizada sin tasas de interés y sin límite siempre y cuando se mantenga por debajo del umbral establecido. El potencial de intercambio económico para el conjunto del sector en cuestión se ve, por tanto, incrementado por la suma de los límites de crédito de todos sus agentes.

Este sistema ancestral de puesta en común del crédito, prácticamente desaparecido hoy en día, absorbido por el sistema bancario contemporáneo, es, sin embargo, un sistema muy simple y muy estable. La red en su conjunto está por definición siempre totalmente equilibrada “a cero”: la suma de los importes positivos es siempre igual a la suma de los negativos, y no hay creación monetaria. Cuanto más dinero gira, más riqueza se produce. La falta de liquidez es un obstáculo para la actividad. Por lo tanto, el crédito compartido sustituye al crédito bancario de forma muy ventajosa.

El crédito bancario convencional es caro – cuando se concede, porque los bancos a menudo rechazan el riesgo. Aumenta el precio de los productos, porque es necesario incluir el costo del dinero (interés) en el precio de venta, y debilita al vendedor en un mercado competitivo ocupado por grandes grupos que bajan los precios.

Al trabajar en moneda local, recreamos una economía paralela y evitamos la presión de grandes grupos y productos extranjeros. La introducción de la moneda complementaria, en particular para los sectores agrícolas, debe considerarse como una estrategia de supervivencia y desarrollo. Pero debemos jugar el juego juntos, empresas, empleados y consumidores, para que la moneda pueda seguir abasteciendo continuamente a la economía local, sin estancarse en cuellos de botella.

Hacia una irrigación sana de las cadenas de producción/distribución

Por lo tanto, el principal desafío es evitar la formación de bolsas de retención de moneda local, lo que indica un bloqueo económico. Tal bloqueo es beneficioso si permite que el actor en cuestión se cuestione a sí mismo sobre sus socios que no aceptan la moneda local. Puede que haya llegado el momento de cambiarlos y de optar por proveedores que también encajen en la lógica de la deslocalización y de la responsabilidad social y medioambiental.

Aquí es donde entran en juego los servicios de los “facilitadores” en moneda local: trabajan con las empresas para integrar a los proveedores en la comunidad de pago, si cumplen las condiciones de la carta y, en caso contrario, para encontrar nuevos socios.

Por otra parte, las retenciones de moneda local son problemáticas si las empresas no pueden volver a poner en circulación tanta moneda como aceptan: la moneda pierde entonces su función principal, que es la de facilitar el comercio. El riesgo de devaluación de la moneda (se cambiará por debajo de su valor oficial, por ejemplo, se solicitarán 120 unidades para una mercancía/servicio por valor de 100 en la moneda del Estado) es, por lo tanto, significativo.

Dos tipos de actores pueden encontrarse estructuralmente en esta posición de “cuello de botella”. En primer lugar, la empresa que ocuparía un lugar central en la cadena de suministro y que no tendría sustitutos o tendría muy pocos. En el sector “cerveza”, es la industria cervecera, con la que todas las cervecerías locales tienen interés en trabajar en moneda local. En segundo lugar, la empresa al “final de la cadena”. En nuestro ejemplo, es el agricultor quien cultiva los cereales que luego se transformarán en malta. El siguiente diagrama muestra este problema de retención de la moneda local al final de la cadena de suministro.

Para estos dos casos, hay una respuesta teórica simple, pero no es tan fácil de ponerla en práctica, porque ya requiere una densa red económica: el pago de parte de los salarios en moneda local. Sin embargo, la redistribución mensual de la oferta monetaria es una poderosa palanca para impulsar la economía local y sostenible a través del consumo. Esto se explica en el diagrama siguiente .

Por lo tanto, hemos visto que los productores de las cadenas agrícolas tienen un claro interés en utilizar la moneda local para resistir la competencia de los grandes grupos y de los productores extranjeros. Sin embargo, este éxito se basa en el equilibrio de los flujos. Por lo tanto, el fortalecimiento de la economía local requiere organización y paciencia, ya que implica la incorporación de todas las partes interesadas en la comunidad de pagos a un círculo virtuoso.

Corresponde a la moneda local llevar a cabo esta labor de facilitación económica y puesta en común de créditos, y se le deben dar los medios para hacerlo. Una vez realizado este trabajo, de la misma manera que se instalaría un sistema de riego en un cultivo, el dinero puede fluir de manera virtuosa creando valor en la economía local y sostenible, y fortaleciendo la resiliencia económica frente a las crisis financieras sistémicas. 2008 debería ser una lección para nosotros!

En un futuro boletín de noticias, tomaremos el ejemplo de una o más empresas en particular y cómo utilizan diariamente la moneda local para dar sentido a su trabajo: un sentido económico, por supuesto, pero también el sentimiento de participar plenamente en la mejora del bien común.

La primavera democrática de Polonia: la lucha comienza aquí
febrero 15, 2019
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Artículo de The Guardian, por Christian Davies, 30 de enero de 2019

Cuando Anna Gryta y Elżbieta Wąs iniciaron una campaña local para preservar una plaza en el sureste de Polonia, no tenían idea de que se convertirían en símbolos potentes del renacimiento democrático. Pero casi 10 años después de su éxito en Lubartów, las hermanas se han convertido en las figuras de miles de polacos decididos a asegurar la gobernanza limpia y democrática que se les prometió tras el colapso del comunismo hace 30 años.
Es una revelación sorprendente. En los últimos años, Polonia se ha convertido en sinónimo de populismo nacionalista, ya que el partido gobernante Ley y Justicia desafía las normas democráticas europeas con sus ataques a los medios de comunicación y a los tribunales. Pero lejos del centro de atención, hay un floreciente movimiento de base contra las fallas de la cultura democrática del país de las que se alimentan los populistas. Los grupos de activistas cívicos están cosechando éxito tras éxito en todo el país en una amplia gama de temas diferentes – desde la educación sexual hasta la calidad del aire y el estado de derecho, desde carriles para bicicletas y espacios públicos hasta la transparencia y la participación en los procesos locales de toma de decisiones.
Léase el artículo aquí (en inglés).

La Economía Solidaria enseña el corazón
febrero 14, 2019
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La economia solidaria enseña el corazón 2018

Artículo de REAS, Red de Redes del 31 de diciembre 2018

Las entidades de Economía Social y Solidaria (ESS) se someten por cuarto año consecutivo al Balance Social, proceso participativo que les permite realizar un diagnóstico de su funcionamiento, como herramienta indispensable para definir estrategias de mejora en los ámbitos social y ambiental, y poder ser cada año más coherentes con los principios fundacionales de la ESS.

Con este proceso de Balance social que realizan desde hace años las entidades de la ESS, se busca generar un proceso colectivo de evaluación y sensibilización sobre los principios que se definen en la Carta de Principios de la Economía Solidaria y que marcan la identidad de todas las entidades que forman parte de la ESS y que son por tanto, el objeto de evaluación en este informe. Los instrumentos y variables consideradas en la herramienta empleada tienen un doble objetivo: promover la mejora interna de las organizaciones, y generar informes agregados anuales con los que visibilizar la importancia y sostenibilidad que se promueve de las empresas de ESS.

Desde el año 2014 se viene implementando en REAS RdR, red representativa de la ESS que agrupa a cerca de 700 empresas de todo el Estado y que promueve esta herramienta, un proceso de armonización estatal de indicadores de sistemas de Balance y Auditoria Social desarrollados desde sus distintas territoriales, gracias al trabajo conjunto desarrollado a través del Grupo de Trabajo de Auditoría Social de REAS RdR.

Para este proceso de confluencia se adoptó en el año 2018 la plataforma tecnológica que XES (Xarxa de Economía Solidaria de Catalunya) había desarrollado en el marco de su proyecto “Enseña el Corazón”. Esa herramienta informática de evaluación de impacto y de rendición de cuentas de las entidades asociadas a la XES iniciado en el año 2008, permite a las entidades asociadas o vinculadas a esta red una autoevaluación de su desempeño a partir de variables agrupadas en diversos bloques: funcionamiento económico, calidad profesional, democracia, igualdad, calidad laboral, medio ambiente y compromiso social.

En el proceso de Auditoría Social 2018 (cuyos datos corresponden al ejercicio 2017) han participado un total de 446 entidades de todo el territorio español (el 81% de ellas son miembro de REAS), las cuales han alcanzado una facturación global cercana a los 457 millones de euros y cuentan con un personal de cerca de 12.000 personas trabajadoras, 20.000 voluntarias y más de 150.000 socias. Del informe agregado de este proceso de autoevaluación son reseñables los siguientes resultados:

  • Equidad: existe un 58% de mujeres en puestos de responsabilidad, la diferencia salarial es de 2,7 y un 63% de entidades promueven un lenguaje inclusivo.
  • Trabajo: un 74% mejora los permisos legales de conciliación, el 50% poseen un reglamento interno de gestión de relaciones laborales y un 62% genera espacios de atención emocional y cuidado a las personas trabajadoras.
  • Sostenibilidad ambiental: el 91% aplica criterios de consumo responsable en la adquisición de productos, el 32% son entidades con gestión ambiental y el 49% tienen energía renovable.
  • Cooperación y compromiso con el entorno: 65% operan con finanzas éticas, el 13% de sus compras se realizan en el marco del Mercado Social y un 15% en entidades no lucrativas.
  • Sin fines lucrativos: 58% de los ingresos procede de facturación frente a un 30% que proviene de subvenciones. Respecto al reparto de beneficios, el 75% se destina a reservas,compensación de pérdidas o inversiones propias, 13% a iniciativas para la construcción de bienes comunes y un 4% a inversiones de entidades financieras de la ESS.

A partir de estos y otros datos derivados del Balance Social 2018 se quiere dar visibilidad de la importancia de las empresas de la ESS en el estado español, pero sobre todo, trasladar a los ciudadanos en qué medida este tipo de organizaciones suponen un modelo de empresa más responsable. Si bien en este informe no se ofrece una comparación de los datos ofrecidos con los que se alcanzarían en empresas en general, su simple lectura apunta a la responsabilidad de las entidades de ESS, al menos claramente en muchos de los aspectos analizados, tal y como pudiera ser la participación, igualdad y preocupación por la persona trabajadora dentro de las organizaciones, o sus niveles de cooperación y su preocupación social.

Las herramientas e indicadores planteados se han de seguir desarrollando, de cara a aportar a las organizaciones que en ella participan una herramienta útil para el auto-diagnóstico y la identificación de espacios importantes de mejora. REAS RdR confía en que la información obtenida contribuya a trasladar a la ciudadanía las propuestas que hay detrás del modelo de economía social y alternativa, y de la necesidad de seguir apostando por ésta.

MECISE: ¡Las cooperativas de energia unen sus fuerzas!
febrero 14, 2019
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Artículo de Enercoop del 29 de enero de 2019

Desde hace casi 4 años, Enercoop y sus socios del proyecto europeo REScoop MECISE trabajan juntos para desarrollar y reforzar proyectos ciudadanos de energías renovables en Francia, Bélgica, España y el Reino Unido.

Más concretamente, el proyecto tiene por objeto apoyar directamente el desarrollo de nuevos proyectos ciudadanos de producción de energía renovable y explorar nuevas soluciones innovadoras para financiar estos proyectos a nivel europeo.

El proyecto REScoop MECISE (Renewable Energy Sources COOPeratives Mobilizing European Citizens to Invest in Sustainable Energy) ha sido financiado por el programa Horizon 2020 de la Agencia Europea de la Pequeña y Mediana Empresa desde principios de 2015. Terminará el 28 de febrero de 2019 y las conclusiones públicas de este proyecto se presentaron el 22 de enero en una conferencia en el Musée des Sciences naturelles de Bruselas (Bélgica).

Esta conferencia también fue una oportunidad para que Enercoop y sus socios Courant d’Air (Bélgica), Ecopower (Bélgica), Energy4All (Reino Unido) y Som Energia (España) anunciaran oficialmente la creación de la cooperativa europea REScoop MECISE, o Mutual for Energy Communities Investing in a Sustainable Europe. Esta cooperativa europea, resultado concreto y sostenible del proyecto europeo, tiene como objetivo social promover la transición de la energía europea a la democracia energética.

Con este fin, la cooperativa europea prestará servicios de facilitación financiera, principalmente en forma de financiación mediante participaciones en proyectos de producción de energía renovable, y debería recaudar fondos a escala europea para apoyar a las cooperativas de energía renovable en Europa.

Más allá de la simple cooperación financiera, REScoop MECISE se inscribe claramente en la lógica de la economía social y solidaria, poniendo las herramientas financieras directamente al servicio de la energía de los ciudadanos. Para Enercoop, el evento del 22 de enero marca tanto la culminación de varios años de trabajo en el diseño de esta nueva herramienta como el inicio de una gran aventura de solidaridad entre los socios europeos.

Hacia una República europea
febrero 14, 2019
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Deviant art by nederbirdhttps://www.deviantart.com/nederbird/art/European-Federation-98402973

Alain Caillé es profesor emérito de Sociología en la Universidad de París Ouest Nanterre La Défense. Fue cofundador del MAUSS (Mouvement Anti-utilitariste dans les sciences sociales) en 1981, y ha sido editor de la Revista MAUSS desde su fundación. En junio de 2013, Alain Caillé y Marc Humbert crearon el Manifiesto convivialista, un texto firmado por unas sesenta personalidades de todo el mundo. Es el líder del Movimiento Convivialista(www.les convivialistes.org) y del Club de convivialistas.

El proyecto europeo no nos ha hecho un soñar desde hace mucho tiempo. Llevaba dos promesas. Al trascender las fronteras de los Estados nacionales, tenía que garantizar una paz perpetua. Al crear un gran mercado, unificado por una moneda común, debía garantizar la prosperidad económica. La primera promesa puede parecer que se ha cumplido, pero ¿por cuánto tiempo? De hecho, Europa está dividida en seis o siete bloques de países, cada uno con sus propios contornos inestables e intereses profundamente divergentes. La regla de la unanimidad prohíbe todo proyecto político coherente y, por lo tanto, todo progreso concreto significativo en cualquier ámbito. Esto no es sin explicar por qué la segunda promesa apenas se ha cumplido o ya no se cumple. En ausencia de políticas económicas, financieras, sociales, técnicas, energéticas, científicas, diplomáticas y militares comunes (excepto en fragmentos), Europa está perdiendo terreno frente a los mercados y los paraísos fiscales, frente a los Estados Unidos, Rusia y las potencias emergentes, en particular China, cuyos objetivos hegemónicos ya no son un secreto. Europa no habla al mundo y ni siquiera se habla a sí misma.

Tres emergencias

Por supuesto, se podría decir que, por un lado, sólo hay una recuperación de un desequilibrio histórico temporal y, por otro, que Europa siempre ha progresado lentamente, y que hay que darle tiempo para completar las muchas formas de cooperación que ya existen en muchos ámbitos. El problema es que no nos queda absolutamente nada de tiempo, al menos por tres razones. En primer lugar, si la gente sigue apegada al euro, la ira está creciendo en toda Europa contra el deterioro de las condiciones de vida materiales y morales. Y también, quizás en primer lugar, contra el sinsentido, la ausencia de un proyecto movilizador. En segundo lugar, ha llegado el momento de promover una transición energética que ya no puede esperar. Si Europa no se dota de los fundamentos institucionales, técnicos, económicos y financieros, perderá toda su autonomía geopolítica, una autonomía que sólo puede basarse en una buena salud económica. Por último, y quizás lo más importante, como podemos ver en todo el mundo, e incluso en la Europa en la que nacieron, la adhesión a los valores democráticos -respeto del pluralismo, la dignidad humana y la libertad de pensamiento- está en constante declive. Si Europa ya no es capaz de llevar y encarnar estos valores, ¿quién lo hará por ella? Dado que el ideal democrático no es lo suficientemente fuerte en sí mismo, Europa, que pretende ser fuerte, debe asumir el reto de hacerse o volver a hacerse fuerte para defender un ideal de (re)civilización frente a las barbaridades en ascenso. 

Contornos de una República Europea

Europa creía que podía ir más allá de la forma del Estado-nación. Sin embargo, en todo el mundo, hay naciones que se afirman y se enfrentan entre sí. Y esto también es cierto dentro de la propia Europa. La razón de ello es que el marco nacional es el único hasta la fecha en el que, en las sociedades modernas, los ciudadanos se sienten solidarios entre sí, y están protegidos y tranquilos por esta solidaridad. Esta presunción de solidaridad es insustituible. Sin embargo, sería peligroso, y poco práctico, querer volver a las formas tradicionales de la nación basadas en la identidad tendenciosa imaginaria entre un pueblo, un territorio, una lengua, una cultura y una religión. ¿Cómo conciliar estas dos exigencias, la de la solidaridad y la de la diversidad, en el marco de una Europa que rompa con la negación de la nación y de la fuerza, ambas necesarias en realidad para la realización del ideal democrático? La única solución parece ser construir una meta-nación, una nación de naciones, en forma de República Europea. Esta República sería de tipo confederal para dejar el mayor margen de maniobra posible al principio de subsidiariedad. Con una Asamblea soberana y un Senado que representaría tanto a las regiones como a las organizaciones de la sociedad civil (sindicatos, ONG, asociaciones, etc.), esta República estaría gobernada por un pequeño gobierno, formado por gobiernos nacionales, responsable de aplicar los principios de la política económica, financiera, social, técnica, energética, científica, diplomática y militar común adoptada por el Parlamento. Esta estructura institucional podría complementarse con una Asamblea de ciudadanos designados por sorteo (una especie de conferencia de consenso permanente). Su función sería consultiva, pero esta asamblea tendría la facultad de someter a referéndum aquellas de sus propuestas que no hayan sido tomadas en cuenta.

Seis proyectos prioritarios

Una República Europea de este tipo tendría seis proyectos y seis razones para ser prioritarios:

– El proyecto europeo se plasmó por primera vez en una comunidad del carbón y del acero (la CECA). El primer objetivo de la República Europea sería dotarse de los medios para cumplir los objetivos fijados en la Conferencia de París y lograr una transición energética eficaz y virtuosa.

– Para que esto ocurra, debe representar un espacio económico suficientemente importante y mostrar la coherencia política suficiente para poder combatir eficazmente los paraísos fiscales y la optimización fiscal cuando su única función es enriquecer a los más ricos en detrimento de los más desfavorecidos.

– Del mismo modo, esta República debe ser lo suficientemente fuerte como para poder aplicar sus propias normas contables y legales (y no para que le sean impuestas por empresas privadas), y para garantizar el control de todos los “datos” que le conciernen. La importancia de la batalla de la Inteligencia Artificial no nos permite esperar.

– Para que la República Europea sea realmente un espacio de solidaridad y, por lo tanto, funcione como una meta-nación, debe respetar la norma de que sólo se puede generalizar la protección social más avanzada.

– Sólo una República Europea podrá responder de forma eficaz y humana a la enorme afluencia de inmigrantes que está provocando la globalización neoliberal. Del mismo modo, sólo una República Europea será capaz de hacer frente a los retos del terrorismo islámico radical.

– Por último, aunque la sostenibilidad del escudo estadounidense es problemática, es esencial contar con una verdadera defensa europea. Una defensa que será aún más eficaz si queda claro que su único objetivo es garantizar la paz mundial.

¿Quién creará o podría crear la República Europea?

El proyecto, cuyas líneas generales acaban de describirse, si bien se mantiene en el nivel de generalidad deseable en esta fase, no cuenta por el momento con el apoyo de ninguna de las fuerzas políticas existentes en Europa. Es fácil entender por qué: estas fuerzas políticas sólo existen, actuan e influyen a nivel nacional, no en absoluto a nivel de la meta-nación a realizar. Por lo tanto, este proyecto puede parecer totalmente utópico e inviable. Sin embargo, ¿tenemos que recordarles que fue uno de los padres fundadores de Europa? Un proyecto totalmente olvidado, pero más urgente que nunca. Porque los pueblos de Europa ya no tienen elección. Para unirnos, de una vez por todas, o para perecer. Dejar la historia y existir sólo en la renuncia a todo aquello en lo que creían. Europa está ahora a merced de un reto. Para reconectarse con lo que ella ha inventado, y para actualizarlo, o para desaparecer. Contribuyir a la invención de normas universalizables, convertirse en un ejemplo, o desvanecerse en el caos que se avecina. La prueba crucial que tenemos ante nosotros es la siguiente: ¿serán capaces los pueblos de Europa de ir más allá de su nacionalismo y chovinismo hacia una nación de mayor rango, o preferirán la regresión? Como mínimo, la pregunta debe formularse accediendo a la visibilidad en los medios de comunicación. No podrá serlo ni por parte de los representantes de las empresas, que están al servicio de los “mercados” (aunque a menudo sean su principal enemigo), ni, al parecer, por parte de los partidos políticos actuales, limitados a los espacios nacionales. Por lo tanto, corresponde a la sociedad civil europea, esta nebulosa informal, tan viva y proteica, de las asociaciones, las cooperativas de la economía social y solidaria y las ONG tomar el relevo. Ahora es cuando debemos crear un debate que pueda dar esperanza a los pueblos de Europa. ¿No tienen en común un pasado, demasiado a menudo asesino, pero también lleno de esplendores artísticos, técnicos, científicos y políticos (el surgimiento de la democracia moderna….)? Todavía tienen que inventar su futuro.

¿Quién sería parte interesada y constituyente de la República Europea? Todos los Estados, regiones o pueblos de Europa que lo deseen. Pero está claro que esto no podría lograrse y alcanzar un tamaño crítico sin, como mínimo, la participación de Francia y Alemania, más Italia y/o España. También es evidente que un proyecto de este tipo sólo puede ser verdaderamente significativo si es suficientemente ejemplar al menos en dos niveles: por un lado, en la preservación de los equilibrios ecológicos y, por otro, en la reinvención y revitalización de un ideal democrático.  La República Europea, que ahora debe construirse, tendrá el proyecto de fortalecer un orden mundial multilateral pacífico y equitativo. Se construirá en torno a políticas públicas comunes de bienestar colectivo, desarrolladas y evaluadas de manera participativa, con objetivos deliberados y compartidos (ecología, energía, lucha contra la desigualdad y la pobreza, etc.), y ya no como un correlato del mercado único. 

Abril: encuentro preparatorio hacia un Foro Social Mundial de las Economias Transformadoras
FSMET meeting

Barcelona, 5, 6 y 7 de abril de 2019. Encuentro de trabajo en el que cada movimiento de economías transformadoras desarrollará dinámicas dirigidas a concretar los objetivos y prioridades a trabajar y ampliar el alcance de las entidades involucradas. Se acordarán planes de trabajo, se validará el modelo de gobernanza y se marcarán los próximos pasos a seguir.

Participantes: entidades vinculadas a los diferentes movimientos y practicas de otra economia, representantes de redes y movimientos sociales a nivel local e internacional.

Nos proponemos hacer del proceso, el objetivo. Iniciamos un proceso de confluencia, tanto a nivel local como internacional, entre todas aquellas iniciativas, movimientos y formas de comprender la economía que tienen como objetivo común la construcción de una alternativa real de transformación del sistema económico y financiero capitalista actual.

Queremos hacer de este Foro, una plaza. No nos queremos limitar a la celebración de un evento vitrina donde sólo hablen personas expertas, sino debatir juntas qué economía queremos.  Tampoco queremos sólo discutir y soñar ese “otro mundo posible”, porque sabemos que ya existe a través de miles de iniciativas que construyen alternativas. Queremos encontrar estrategias comunes para visibilizarnos, articularnos y multiplicarnos.

Trabajamos para que sea sostenible, que tenga continuidad más allá del Foro 2020, tanto a nivel local como internacional. Para hacerlo hace falta asegurar que este proceso se construye desde los territorios y generar espacios de articulación presenciales y virtuales a nivel local e internacional que tengan continuidad en el tiempos como espacios de confluencia y transformación.

Queremos dar a conocer las economías transformadoras y llegar a todas aquellas personas que todavía no forman parte. Para lograrlo, creemos que es necesario que el Foro cuente con una red de medios de comunicación independientes afines que puedan difundir el proceso y asegurar su efecto multiplicador.

Pronto más información en http://transformadora.org/

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